Traduzca la página
Noticias

Secciones

Un estudio revela impresionantes descubrimientos sobre la biología del cáncer de ovario

El mayor estudio sobre el genoma del cáncer, denominado Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA) y desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos, ha analizado los cambios genómicos del cáncer de ovario. Este trabajo proporciona la visión más completa de los genes del cáncer lograda hasta la fecha. Sus resultados, conseguidos tras analizar adenocarcinomas serosos de 500 pacientes, se publican en la revista “Nature”. El adenocarcinoma seroso, causante del 85% de las muertes por cáncer de ovario, es la forma más prevalente de esta clase de tumor.

 

Los investigadores del TCGA completaron la secuenciación del exoma, que examina las regiones de codificación de proteínas del genoma, en un total de 316 tumores. También completaron otras caracterizaciones genómicas en estos tumores y en otras 173 muestras. Según el director del NIH, Francis Collins, "este estudio histórico está produciendo impresionantes descubrimientos sobre la biología de este tipo de cáncer". "Podría ayudar a los investigadores del cáncer a realizar avances adicionales que nos ayudarían a tratar a las mujeres que tengan esta enfermedad mortal", añade.

 

Entre los hallazgos, figura la confirmación de que las mutaciones en un único gen (TP53) están presentes en más del 96% de todos estos tipos de cánceres. El TP53 codifica una proteína supresora tumoral que, normalmente, previene la formación del cáncer. Mutaciones en este gen trastocan el funcionamiento de esta proteína, lo que contribuye al crecimiento incontrolado de las células ováricas. Además, se identificaron una multitud de mutaciones menos frecuentes en otros genes. Además, los investigadores del TCGA establecieron cómo grupos de genes se expresan de un modo por el que se puede predecir la supervivencia del paciente, identificando patrones para 108 genes asociados con una baja tasa de supervivencia y 85 genes asociados con una supervivencia mayor.

 

Los pacientes cuyos tumores presentan una firma de expresión genética asociada con una baja supervivencia viven un período que es un 23% inferior al período de supervivencia de los pacientes cuyos tumores carecen de esta firma. La tasa de supervivencia global a cinco años para el cáncer de ovario es del 31%, lo que significa que el 69% de los pacientes diagnosticados este año podrían no llegar a 2016, un dato que subraya la urgente necesidad de comprender mejor esta enfermedad.

 

Para el director del National Cancer Institute (NCI), Harold E. Varmus, cuya organización participa en este proyecto dentro de los NIH, "los nuevos conocimientos sobre los cambios genómicos del cáncer de ovario han revelado que la catálisis molecular de esta enfermedad no se limita a pequeños cambios que afectan a genes individuales".

 

"También son importantes los grandes cambios estructurales que se producen en los genomas de estos cánceres. Los investigadores del cáncer pueden utilizar este conjunto global de conocimientos para mejorar la comprensión de la biología del cáncer de ovario y también el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad", asevera.

 

Para encontrar tratamientos dirigidos a esta diana, los investigadores buscan fármacos ya existentes que inhiban genes amplificados o sobreexpresados que pudieran jugar algún papel en el desarrollo del cáncer de ovario. En concreto, identificaron 68 genes a los que podrían dirigirse fármacos ya aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos o los compuestos en desarrollo.

 

Han visto también que sólo un tipo de fármaco, los inhibidores de PARP, podrían ser capaces de contrarrestar al gen reparador el ADN observado en la mitad de los tumores de ovario estudiados. Este estudio ha revelado también que el 50% de estos tumores podrían responder ante fármacos que se aprovechan de la inestabilidad genética de los tumores e inducen a morir a las células cancerígenas. Los resultados de este trabajo respaldan la existencia de cuatro subtipos basados en los patrones de metilación del ADN, una reacción química en la que una molécula pequeña denominada grupo metil se añade al ADN, alterando la actividad de los genes individuales.

 

Estos patrones podrían reflejar los cambios funcionales asociados con el adenocarcinoma seroso de ovario, pero no están asociados claramente con el tiempo de supervivencia. Las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, que están asociados con algunas formas de cáncer de mama, también suponen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de ovario. En este estudio, aproximadamente el 21% de estos tumores mostraron una mutación en estos genes. El análisis de estos tumores confirma también que los pacientes con los genes BRCA1 y BRCA2 mutados presentan mejores tasas de supervivencia que los pacientes sin mutaciones en estos genes.

Fuente: Univadis.es

Noticia publicada el 07/07/2011

© Mujer y Vida (2011)