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Explican por qué las mujeres abandonan el tratamiento contra el cáncer de mama

Un nuevo estudio, llevado a cabo por científicos de la University of Northwestern (Estados Unidos), analiza por qué las mujeres posmenopáusicas tratadas contra el cáncer de mama, sensible al estrógeno, dejan de tomar los medicamentos que ayudan a prevenir una segunda aparición de la enfermedad. El primer estudio en obtener testimonios de las propias mujeres -así como el mayor y más riguroso en examinar la cuestión- informa de que el 36% de las mujeres abandonan el tratamiento antes de tiempo, debido a sus efectos secundarios, más graves y extendidos de lo que se pensaba.

 

La investigación, también revela una gran brecha entre lo que las mujeres dicen a sus médicos sobre los efectos secundarios y lo que realmente experimentan. El estudio ha sido presentado en el San Antonio Breast Cancer Symposium, en Estados Unidos.

 

"Los médicos subestiman de forma constante los efectos secundarios asociados a este tratamiento", afirma la investigadora principal, Lynne Wagner, quien añade que "los médicos dan a las pacientes un medicamento que esperan que les ayude, así que subestiman los efectos negativos. Las pacientes, que no quieren quejarse demasiado ni que su médico interrumpa el tratamiento, no suelen informar adecuadamente sobre los efectos secundarios que sufren, así que nadie sabía, hasta ahora, lo mal que lo pasan realmente".

 

El síntoma más común que causa que las mujeres abandonen el tratamiento es el dolor en las articulaciones; otros efectos secundarios son los sofocos, la disminución de la libido, el aumento de peso, la sensación de hinchazón, la sensibilidad de la mama, los cambios de humor, la irritabilidad y las náuseas.

 

Los fármacos, inhibidores de la aromatasa, detienen la producción de estrógeno en mujeres posmenopáusicas, en las que las células cancerosas de la mama son estimuladas por los estrógenos. Alrededor de dos tercios de los cánceres de mama son sensibles al estrógeno, y los inhibidores de la aromatasa reducen la recurrencia del cáncer en las mujeres posmenopáusicas.

 

Las mujeres con mayor riesgo de abandonar la medicación antes del período recomendado de cinco años son las que todavía están sufriendo los efectos residuales secundarios de la quimioterapia o radioterapia reciente cuando inician el tratamiento de la aromatasa. Por otro lado, las mujeres que se sometieron a cirugía para el cáncer de mama, pero no a quimioterapia o radioterapia, eran menos proclives a abandonar el tratamiento.

 

"Cuanto peor lo estaban pasando estas mujeres antes de empezar el tratamiento, más propensas eran a abandonarlo", afirma Wagner, y añade que "tras un tratamiento con quimioterapia o radioterapia, las pacientes tienen que enfrentarse a cinco años más de otro medicamento que seguirá haciéndolas sentir mal, y muchas piensan que ya han perdido el tiempo suficiente con el cáncer y deciden que ya han alcanzado su umbral de malestar".

 

La nueva investigación también expone la disparidad entre los informes clínicos sobre los efectos secundarios y las experiencias reales de las pacientes. En un estudio anterior, los médicos informaron de que un 5% de sus pacientes experimentaron síntomas de moderados a graves, como consecuencia de tomar inhibidores de la aromatasa.

 

Sin embargo, en el nuevo estudio -que contó con las respuestas de 686 mujeres a un detallado cuestionario sobre sus síntomas antes del tratamiento y a los 3, 6, 12 y 24 meses después de iniciar el tratamiento- los investigadores observaron que: tras 3 meses de tratamiento, de un 33% a un 35% de las mujeres sufrían dolor articular severo, entre el 28% y el 29% tenía sofocos, el 24% experimentaba una disminución de la libido, entre un 15% y un 24% sufría fatiga, de un 16% a un 17%, sudores nocturnos y de un 14% a un 17%, problemas de ansiedad.

 

Como consecuencia de los efectos secundarios, el 36% de las mujeres abandonó el tratamiento antes de una media de 4,1 años; tras los 2 años, lo había suspendido el 10%, y el resto entre 25 meses y los 4,1 años. "Estos hallazgos nos pueden ayudar a identificar a las mujeres en riesgo de abandono de la terapia, para hablarles entonces acerca de la importancia de seguir con ella, y proporcionar un tratamiento adecuado para paliar los efectos secundarios preocupantes", concluye Wagner

Fuente: Univadis.es Medicina y mas

Noticia publicada el 13/12/2011

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