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Terapia Alcalina contra el cancer, defendida por el Médico 2 veces Premio Nobel: Dr. Otto Warburg.

El científico Otto Warburg, ganador de dos premios Nobel, demostró este hecho al lograr crear células cancerosas en un ambiente ácido. De hecho, las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias alcalinas atraen el oxígeno. Un ambiente alcalino  detiene a las células cancerosas en su desesperado arranque de multiplicación.

EL AGUA ALKALINA Y EL CÁNCER
Incluso para sobrellevar una enfermedad tan grave como el cáncer podría ser positivo el uso de agua alkalina. Por su propia naturaleza física un sistema alkalino es rico en oxígeno, la sustancia más esencial para la vida humana. Y hace ya algunas décadas el Dr. Otto Warburg -único médico que ha ganado dos premios Nobel en vida en la misma modalidad- demostró que el cáncer es anaeróbico, es decir, se desarrolla en ausencia de oxígeno libre. Y, consecuentemente, es difícil que pueda desarrollarse en un ambiente de pH alto alkalino y, por tanto, cargado de oxígeno. De ahí que para Warburg el cáncer, además de innumerables causas secundarias, tenga una causa primaria: La primera causa del cáncer -afirmaría- es el remplazo de la respiración normal de oxigeno de las células del cuerpo por una respiración celular anaeróbica .
Warburg explica que la carencia de oxígeno impide completar adecuadamente el proceso de combustión en la célula por lo que poco a poco se hace imposible la creación de células sanas, quemar energías y eliminar desperdicios. Y en esas condiciones al sistema inmune se le hace cada vez mas difícil resistir los ataques a que está sometido ya que las células y fluidos del cuerpo se intoxican. Obviamente, si permitimos que esa carencia de oxígeno se vuelva crónica el sistema inmune se va agotando y aparece la enfermedad.
Los desechos ácidos depositados en algunas áreas u órganos provocarán la muerte de algunas células cuyos desechos se acaban convirtiendo a su vez en ácidos. Cuando el ácido se acumula en alguna zona del cuerpo (con excepción de los fluidos estomacales, que deben ser ácidos para remover la basura metabólica y digerir los alimentos) ésta se vuelve deficiente de oxígeno y -siempre según Warburg y quienes comparten su visión del cáncer- algunas células podrían adaptarse a ese ambiente y, en lugar de morir -como las células normales hacen en un ambiente ácido, aunque eso suponga la aparición de diversas enfermedades- sobreviven convirtiéndose en células anormales. Células anormales que no responden a los procesos biológicos naturales, crecen indefinidamente sin orden e inician un proceso cancerígeno. Bueno, pues el agua alkalina, al permitir al organismo mantener un nivel interno rico en oxígeno, dificulta también el crecimiento de las células tumorales.

 

COMPROBACIONES
El doctor Otto Wurburg descubrió que las células cancerígenas se desarrollaban en un ambiente pobre en oxigeno – y lo que origina la privación de oxigeno es la acidez. Toda la comunidad científica confirmo el hecho y el doctor Otto Wurburg recibió el premio nobel de medicina por descubrir la causa del cáncer.La acidez espesa la sangre y aparece el dolor de cabeza, de pecho, el cansancio, y los resfríos se hacen frecuentes. Si el estado de acidez continúa la sangre, para contrarrestar esa acidez, roba calcio de los huesos dejando poros en estos. Luego se van formando desechos pobres en oxigeno en lugares del organismo que bien pueden llamarse “nidos de cáncer”, en estas condiciones basta un problema psicológico, la pérdida de un familiar, problemas en los negocios o en el trabajo y el cáncer aparece sin falta…así de fácil.Cientos de investigadores en importantes institutos y clínicas han comprobado que las células cancerosas se desarrollan en un ambiente acido y las células normales o sanas se desarrollan en un ambiente alcalino para poder vivir sanamente. Si permitimos que nuestro organismo siga siendo ácido estaremos en riesgo inminente de contraer cáncer. Manteniendo un nivel alcalino optimo en nuestra sangre nuestras células vivirán totalmente sanas y jóvenes en un ambiente rico en oxigeno.
Por tanto si logramos alcalinizar y oxigenar adecuadamente el ambiente donde viven todas nuestras células, las cancerígenas no podrán desarrollarse más y las células sanas vivirán en un ambiente ideal libre de enfermedades. El Doctor George w. Crile, de Cleverand, uno de los cirujanos más importantes del mundo quien declara abiertamente: “Todas las muertes mal llamadas naturales no son más que el punto terminal de una saturación de ácidos en el organismo” Contrario a lo anterior es totalmente imposible que un cáncer prolifere en una persona que libre su cuerpo de la temible acidez nutriéndose con alimentos que produzcan reacciones metabólicas alcalinas y agregándole el consumo del agua alcalina ionizada; y que, a su vez, evite los alimentos que originan dicha acidez, y se cuide de los elementos tóxicos.
En general el cáncer no se contagia ni se hereda…lo que se hereda son las costumbres alimenticias, ambientales y de vida que lo producen. La oncología oficial, en su desconocimiento inmenso, cataloga las células cancerosas como malévolas y asesinas. Esta mala prensa se debe a que muchos hombres juzgan por su propia condición. El cáncer es un propósito benigno e inteligente del organismo; es más: las células cancerígenas son mártires que se inmolan en un proceso que intenta librar al cuerpo de una amenaza mayor, veamos :Nuestra mente esta creando y moldeando constantemente nuestro cuerpo.

Todos estamos fabricando células madres en nuestra medula ósea y están dirigidas a regenerar nuestros órganos; también están fabricando nuevas neuronas. Ya que el cáncer concretamente lo causa la contaminación y toxicidad en nuestros cuerpos, las células cancerosas son una respuesta inteligente para tratar de limpiar la toxicidad; esto pertenece a un complejo y maravilloso sistema de autocuración. Las células en un principio comen esas basuras y luego son eliminadas. Si la contaminación aumenta llegan más células. Pero la exageración, el súper abuso con comidas chatarra altamente ácidas y tóxicas, concentra demasiadas células y el proceso se sale del control del organismo. En muchos casos el cáncer fueron células madre que pretendían una misión benéfica y terminaron en una acumulación anómala que se salió de control.

Cuando en alguna parte del organismo se acumulan desechos ácidos tóxicos en cantidad insoportable para la vida, el cerebro especializa grupos de células para que puedan soportar el ambiente intolerable, puedan vivir allí y logren engullir esos ácidos tóxicos. Estas células – no malignas sino benignas especializadas, que antes sólo podían vivir en un ambiente alcalino rico en oxigeno - , fueron potencializadas por el mismo organismo para soportar un ambiente acido ausente de oxigeno, lograr alimentarse de él y así librar el resto de las células de una intoxicación masiva.
Aunque sea la primera vez que se diga, y por raro que suene: “el cáncer es un ejército de células buenas que se sacrifican en un intento por librar al hombre de las consecuencias de su manera irracional de comer, vivir y pensar”. Aquellos que dicen que las células cancerígenas son potencialmente malignas, potentes asesinas y peligrosas, aquellos que las tratan como virus horrendos y asesinos que requieren de venenos atroces y rayos quemantes para matarlas, están lastimosamente equivocados y deben recordar lo siguiente: Las células cancerosas son mucho más débiles que las células normales; sólo pueden utilizar glucosa como alimento y obtienen de ésta 18 veces menos cantidad de energía que las células normales. Vivir en estas circunstancias es una proeza inmensa de la inteligencia corporal. Por tan evidente razón, nuestras células llamadas cancerígenas son células especializadas que tratan de engullir tóxicos.


El inteligente sistema inmunológico evoluciono para cumplir su misión por medio de sus células especializadas cuando entraran sustancias no deseadas en cantidades normales; pero no evoluciono para soportar la enorme carga de cantidades exageradas de sustancias toxicas que la “moderna civilización” deposito en el aire, mar, tierra y, sobre todo, en los propios alimentos que consumimos a diario…de ahí el problema: las células especializadas se multiplican desenfrenadamente, pierden su comunicación con el resto del organismo, forman masas informes….y a eso lo llaman cáncer.

 

Hasta el presente la oncología oficial ha confundido a nuestras propias células asesinas desatando guerras químicas sin nombre de nuestro cuerpo. Un millón de personas que mueren al año en Estados Unidos. Tratadas por la oncología oficial, son testigos mudos de que el sistema actual debe cambiar, el día que comprendamos que nuestras células no tienen ese carácter asesino ese día descubriremos que las células no se matan sino que se tratan. No se puede lavar sangre con más sangre, no se puede terminar la violencia con más violencia: el cáncer se acaba comprendiendo a nuestro organismo y tratándolo con amor.


Revisado Doctora Francisca Aina Sastre Janer.

Noticia publicada el 24/03/2012

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