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Casos Reales Cancer YO PUEDO TU TAMBIEN

Paquisolanamujeryvida.jpgTodo empezó hace unos 8 meses. El 14 de enero, mi marido y yo fuimos a nuestra primera consulta de Reproducción Asistida. Llevamos 4 años intentando ser padres, y por problemas, tantos míos como suyos, nos dijeron que la única manera de poder tener un bebé era a través de Fecundación in Vitro, así que después de 2 largos años en lista de espera, ya estábamos allí.

Lo primero que había que hacer era repetir algunas pruebas. Entre ellas estaba la citología, la última hacía aproximadamente 2 años y querían asegurarse de que todo estaba bien. Cuándo vas a traer vida al mundo todo tiene que estar perfecto, yo era muy consciente de eso.

La citología me la realizaron el 8 de febrero, dándome los resultados unas semanas después. Cuando fui a recoger el informe, fui sola, ya que mi marido estaba trabajando y yo no veía necesario que me acompañará. Salí del trabajo y mientras iba en el coche, de camino al hospital, no dejaba de pensar en lo cerquita que estaba ya de conseguir mi sueño. Esta era la última prueba que faltaba, ahora ya podría comenzar mi tratamiento de fertilidad, estaba feliz…

Al entrar en la consulta, la cara de la enfermera no me gusto. Esta señora es muy expresiva con la cara y siempre está sonriendo, esta vez no sonreía. Este fue el resultado: Células escamosas atípicas, la cual indicaban que podía haber una lesión de alto nivel en el cuello del útero, había que realizar una biopsia dirigida por colposcopia, para examinar el cuello uterino.

Yo empecé a llorar y llorar, no podía parar, la enfermera intentaba calmarme pero  yo no podía. En realidad no llegué a pensar en la importancia de todo lo que me estaban diciendo, yo lo único que pensaba en ese momento es que, mi tratamiento, el tratamiento que llevaba esperando 2 años, iba a pararse. No era justo, llevaba tanto tiempo esperando, estaba tan ilusionada. Sinceramente esta fue mi primera reacción, no sé si quien lea esto lo puede entender, pero esto es otro tema más complicado del cual ahora no viene que haga mención, pero la infertilidad es muy dura.

Cuando me tranquilicé y hable con mi marido lo que me quedaba por hacer era informarme sobre este resultado. La mayoría de la gente a la que consulte, entre ellas por supuesto médicos, me decían que no me preocupara que seguro que la biopsia iba a dar buen resultado, de hecho el doctor de reproducción asistida estaba tan convencido, que me dio las recetas de todo el tratamiento para estar preparada para cuando me dieran el informe. Mientras, por supuesto, tenía que esperar. Si no tenían la total seguridad de que yo estaba sana, no podían empezar ningún tratamiento.

Así que llego el día de la biopsia dirigida por colposcopia, exactamente fue el 8 de abril. Esta prueba es un poco más dolorosa que la citología. Me dijeron que quizás iba a tener un poco de sangrado y molestias, pero que no durarían mucho. Si que tenía dolor, contracciones uterinas, y sangrado durante bastante días. Me fui por urgencias y mientras el ginecólogo me examinaba y yo le contaba todo lo pasado, él miro por el ordenador mi historial y, casualidad, el informe patológico de la biopsia ya estaba allí. Yo estaba en la consulta con mi marido y mi madre esperaba fuera. NIC III – displasia severa carcinoma in situ (cáncer confinado a la capa superficial del cuello uterino). Había que realizar una intervención quirúrgica urgentemente. Según la explicación del médico, que al principio a mi me ayudo mucho a comprender mejor lo que me estaba diciendo, tenía una lesión en el cuello del útero del nivel más alto. Es como si hubiera 3 peldaños. Primero subes uno, después el segundo y por último el tercero. Que pasa que cuando llegas al tercero, ya no hay más peldaños y caes al vacio. Pues hay es dónde estaba la urgencia, si dejaban más tiempo esta lesión, podría caer al vacío, podría producirse un cáncer, cáncer de cérvix.

Mi sentimiento en ese momento es muy difícil de explicar. Lloraba, lloraba como hacía tiempo que no lo había hecho. Ya no pensaba en mi tratamiento. Ya solo pensaba en mí. Estaba asustada, aterrorizada. De pronto empezó a hablarme de quirófano, de anestesia, de ingresos en el hospital. Pero que era esto. Pero si todo el mundo me decía que no era nada. Que me estaba pasando.  

Por decisión mía y de mi marido cuando salimos de la consulta decidimos en ese momento no comentarle nada a mi madre. Yo estaba bastante confusa y triste. Quería esperar, informarme y tranquilizarme.

Tenía que hablar con alguien, así que llame a mi hermana y a mi tata. Desde aquí quiero agradecerles su apoyo, esa noche mi llamada las asusto mucho a las dos. Yo estaba tan mal que les contagie todos mis sentimientos. Perdonad, quizás tenía que haber esperado a poder explicarlo mejor.

Al día siguiente por distintas páginas de internet me fui informando. Pero no lo tenía bastante claro, hasta que por fin, gracias al facebook, conocía a Mar Gayu. Ella gracias a toda su experiencia me informo a la vez que me tranquilizo. Era una operación sencilla y rápida. La conización, también llamada cono, es un método quirúrgico mediante el cual quitan al cuello del útero una parte lesionada. La parte removida tiene forma de cono, y de ahí se deriva el nombre del procedimiento.

Llegó el día de la intervención quirúrgica. Solo había pasado 3 semanas del resultado de la biopsia, pero habían pasado ya 5 meses de pruebas y resultados negativos. Era el 13 de mayo. Yo estaba nerviosa. Me dieron un calmante, me prepararon y a las 10:30 aproximadamente, me llevaron a quirófano.

La intervención fue todo un éxito. Rápida y al final con la epidural como anestesia. Así que yo salí del quirófano bien despierta, quizás un poco aturdida, pero muy bien. Fijaros lo bien que estaba, que aunque no podía levantarme porqué las piernas las tenía dormidas, si que quería comer, que hambre tenía. Sabes ese hambre que entra cuando te relajas, cuando te sientes bien, pues ese, ese mismo es el que tenía. No sé porqué pero ahora si presentía que todo había terminado. Por supuesto tenía que esperar el examen patológico del trozo que me habían quitado para analizar. Pero no sé porqué estaba segura de que todo estaba bien.

Tengo que reconocer que la recuperación es un poco lenta. Casi 40 días estuve sangrando y las molestias a veces eran dolores uterinos fuertes, pero nada que un poco de ibuprofeno y descanso no pueda quitar. Solamente me aconsejaron 48 horas de reposo absoluto, pero después procurando no hacer esfuerzos exagerados, que volviera a mi vida normal. Bueno normal, normal no. Tienes que estar, también, 1 mes sin tener relaciones sexuales y sin utilizar tampones. Hay lo pase un poquito mal, jajaja, es que yo quiero mucho a mi maridito, jajaja.

A las 2 semanas volvimos a la consulta para recoger el informe y como yo presentía todo estaba bien. Los bordes del tejido cortados estaban limpios, con lo cual no era  necesario quitar el útero. Aquí también lloraba, pero lloraba de alegría. Que sentimiento de descanso. Que feliz. Es como si te quitas un peso de encima. Difícil de explicar también este sentimiento. Todo había pasado. Tendría que volver a los 6 meses para hacerme una citología, ya que después de una conización, durante un tiempo, las revisiones tienen que ser un poco más asiduas.

Hoy, mientras escribo este testimonio, pienso en lo bien que me siento. Todo esto me ha servido para conocerme mejor. Mi marido y yo estamos más unidos. Lo que sí que quiero desde aquí es aconsejaros dos cosas

1ª Ir a vuestras revisiones ginecológicas. La citología es una prueba indolora y por la cual podemos prevenir una enfermedad que es muy difícil de diagnosticar, ya que no presenta síntomas.

2ª Intentar no asustaros cuando os falta información. La salud es un factor muy importante en nuestra vida, pero según reaccionemos así nos va a afectar más nuestra enfermedad. Hoy en día hay muchas páginas web en las que nos informa y aconsejan. Por ejemplo esta desde la que estáis leyendo mi historia.

Gracias a todos los que me habéis dedicado un momento de vuestro tiempo. Gracias a mi marido, a mis padres, a mi hermana, a mi tata, a mis suegros, a mis cuñados, a toda mi familia, no quiero que se me olvide nadie. A mis amigas, sobre todo las del facebook, no voy a decir nombres porqué quiero que todas se sientan aludidas, porque de una forma o de otra todas me han ayudado. Y gracias a ti Mar. Tú que también has pasado lo tuyo, me has ayudado mucho. Gracias por dejarme publicar mi historia en tu web. Mucha suerte y mucha fuerza.

 

 Paqui Solana Prieto


Noticia publicada el 30/07/2010

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